Si tu traductor devuelve una página en blanco o un galimatías, no estás haciendo nada mal: el archivo no tiene texto que leer, solo una fotografía del papel.
Subes un documento escaneado a un traductor y recibes una de tres cosas: una página en blanco, un error, o un montón de caracteres sin sentido. No es culpa tuya. Un PDF escaneado no contiene texto: cada página es una imagen, una fotografía de un papel. Google Traductor y la mayoría de las herramientas de PDF necesitan una capa de texto que ahí sencillamente no existe.
En esta guía verás cómo reconocer un escaneo en cinco segundos, por qué fallan las herramientas habituales, y qué proceso sí produce un documento traducido que conserva sellos, tablas y firmas en su sitio.
Abre el PDF e intenta seleccionar una frase con el ratón. Si el texto se selecciona y puedes copiarlo, es un PDF digital y los traductores normales funcionarán. Si no se selecciona nada — o se marca la página entera como si fuera una foto —, tienes un escaneo. Lo mismo ocurre con documentos fotografiados con el móvil y con muchas copias reenviadas por correo.
Para convertir un escaneo en un documento traducido hacen falta tres pasos. Primero, OCR: reconocer qué pone en la imagen y en qué posición está cada línea. Segundo, traducir. Y tercero — el paso que casi ninguna herramienta da —: borrar el texto original de la imagen y componer la traducción exactamente donde estaba. Solo así las tablas, las columnas, los sellos y las líneas de firma se quedan donde tienen que estar.
Reglyph hace los tres pasos automáticamente. Subes el PDF escaneado (también vale el que crea la app de escaneo del móvil), la herramienta reconoce y traduce el texto y reconstruye cada página conservando el diseño original. Las tildes y la ñ se procesan correctamente, algo que importa mucho en nombres y direcciones de documentos oficiales. Para revisar el resultado hay una exportación bilingüe con el original y la traducción en paralelo. Son 5 páginas gratis cada día, sin tarjeta; los planes de pago empiezan en 3 $. Si lo que necesitas es traducir un documento escaneado del español al inglés, esa página detalla los tipos de documento más habituales y lo que conviene revisar.
Partidas de nacimiento y matrimonio, certificados de antecedentes penales, títulos y expedientes académicos, actas notariales, informes médicos, contratos y escrituras. Casi nunca existen en digital — y casi siempre lo importante está en los sellos, las casillas y las tablas.
Para presentar documentación ante una administración, un consulado o un juzgado suele exigirse traducción jurada firmada por un traductor habilitado, y eso ninguna máquina lo sustituye. Aun así, la traducción automática con el diseño conservado es útil: sirve de borrador para el traductor, permite entender el contenido antes de encargar el trabajo y basta en todos los casos en los que no se exige jura.
Sí, con una herramienta que lleve OCR incorporado. Reglyph traduce 5 páginas al día gratis y sin tarjeta, incluidos PDFs escaneados (también con la app de escaneo del móvil), conservando el diseño. Google Traductor no procesa este tipo de PDF; DeepL sí, pero su plan gratuito solo cubre muy pocos archivos.
Sí. Reglyph borra únicamente el texto reconocido de la imagen y coloca la traducción en su lugar: sellos, firmas, logotipos, líneas de tabla y cifras permanecen intactos y en su posición.
Sí, una vez guardada como PDF: escanea la página con una app del móvil (Notas en iPhone, Google Drive) o guarda la foto como PDF. Basta una foto nítida, lo más recta posible y con buena luz. Los documentos impresos se reconocen mejor que los manuscritos.
Normalmente no: las administraciones suelen pedir traducción jurada. La versión automática sirve como borrador y para entender el contenido antes de encargar la traducción oficial.
5 páginas gratis cada día, sin tarjeta. Planes de pago desde $3.